La visita de la Dra. Margarita Fernández, directora ejecutiva del Caribbean Agroecology Institute (CAI), a la Fundación Universitaria de Innovación y Desarrollo de la Universidad de La Habana el 13 de julio de 2026 permitió constatar de primera mano cómo Fincas Digitales se ha convertido en uno de los proyectos más ambiciosos de innovación agrícola, agricultura digital y cooperación internacional que se desarrollan actualmente en Cuba.
«La calidad técnica alcanzada, el cumplimiento de las metas y la cohesión del equipo convierten a Fincas Digitales en una experiencia particularmente relevante», afirmó Fernández al cierre de su recorrido por el Acelerador Agrícola y la finca agroecológica Vista Hermosa.
Una visita para conocer la innovación agrícola cubana
Lejos de ser una visita protocolar, la agenda de trabajo de la directora ejecutiva del CAI en la Universidad de La Habana se diseñó como un recorrido inmersivo por los espacios donde se está construyendo un nuevo modelo de innovación tecnológica en Cuba, con la agricultura sostenible y la transformación digital del campo como ejes centrales. Desde el Acelerador Agrícola hasta la finca agroecológica Vista Hermosa, cada parada ofreció a la delegación una visión concreta de cómo sensores inteligentes, tecnología endógena y cooperación internacional se articulan para generar resultados medibles en la producción de alimentos.
El Caribbean Agroecology Institute (CAI) es una organización regional dedicada a impulsar sistemas agroalimentarios justos y sostenibles, arraigados en la agroecología, la soberanía alimentaria y la resiliencia climática en el Caribe. Su misión es catalizar el intercambio de conocimientos, fortalecer capacidades y apoyar transiciones hacia sistemas agroecológicos resilientes que generen medios de vida sostenibles basados en justicia y equidad. Ese enfoque estratégico explica el interés del CAI en financiar Fincas Digitales y en conocer de cerca el ecosistema de innovación agrícola que se impulsa desde la Universidad de La Habana.
Durante las sesiones técnicas, Fernández recibió explicaciones detalladas sobre el diseño del proyecto, los resultados alcanzados y los desafíos enfrentados por el equipo. Su evaluación positiva —centrada en la calidad técnica, el cumplimiento de las metas y la cohesión del grupo de investigadores, especialistas y coordinadores— se alinea con la misión del CAI de acompañar transiciones hacia sistemas agroecológicos resilientes donde la tecnología endógena, la justicia social y la sostenibilidad ambiental se integran en nuevas formas de producción.
El Acelerador Agrícola: donde se construyen las soluciones
Fincas Digitales nace y se desarrolla desde la lógica del Acelerador Agrícola, un espacio de la Universidad de La Habana concebido como laboratorio a campo abierto donde se diseñan, prueban y ajustan tecnologías de agricultura digital antes de su implementación en fincas productivas. Más que un entorno de demostración tecnológica, el Acelerador funciona como nodo del ecosistema local de innovación, articulando capacidades académicas, empresariales y comunitarias alrededor de la agricultura sostenible, la seguridad alimentaria y la transformación digital del campo.
Desde su concepción, la Dirección General de la Fundación Universitaria de Innovación y Desarrollo contextualizó Fincas Digitales como una experiencia de innovación integral: aquí, la incorporación de sensores inteligentes o plataformas de monitoreo es solo una parte de un proceso más amplio, que incluye investigación científica, experimentación controlada, innovación aplicada y transferencia tecnológica en un mismo circuito vivo. Antes de hablar de inteligencia artificial aplicada a la agricultura o de blockchain agrícola, el proyecto apuesta por acelerar ciclos de aprendizaje colectivo, validación y escalamiento de soluciones que nacen del diálogo entre productores, investigadores y cooperantes.

La Dra. C. Annia Hernández Rodríguez, directora de Desarrollo de la Fundación Universitaria, contextualizó Fincas Digitales desde la lógica del Acelerador Agrícola, presentando el proyecto como un “ente dinamizador de innovación” donde la incorporación de tecnologías se concibe como parte de un proceso más amplio de construcción de capacidades, aprendizaje colectivo, validación y escalamiento progresivo de soluciones que nacen del diálogo entre productores, investigadores y cooperantes.
La Fundación Universitaria de Innovación y Desarrollo de la Universidad de La Habana (Fundación UH) es una institución sin precedentes en el sistema de educación superior cubano, creada para articular la comunicación entre facultades, centros de investigación y grupos de desarrollo de la Universidad con necesidades concretas del sector productivo y de la sociedad. Su misión es promover la innovación, orientar la investigación científico‑tecnológica y movilizar capacidades con impacto en la economía y la sociedad cubanas, posicionándose como agente fundamental del ecosistema de innovación del país. En ese marco, Fincas Digitales se integra a la agenda de agricultura sostenible, seguridad alimentaria y tecnologías verdes de la Fundación, en diálogo con iniciativas como Tecnologías Verdes y con el programa de incubación de proyectos de innovación InCuba.
Agricultura inteligente para un contexto complejo
Uno de los componentes tecnológicos presentados a la delegación fue el sistema de agricultura inteligente liderado por el MSc. Magdiel Vicet Morejón, experto del Instituto de Criptografía de la Universidad de La Habana, basado en sensores capaces de recopilar información clave del cultivo —humedad del suelo, temperatura, luminosidad y calidad del sustrato— para apoyar decisiones automatizadas en tiempo real. A partir de esos datos, el sistema puede activar bombas de agua, regular el riego, operar deshumidificadores, cerrar mallas y gestionar otros procesos agrícolas críticos, ofreciendo al productor modos de funcionamiento manual y automático según las necesidades específicas de cada finca.
El software ya desarrollado se encuentra en fase de instalación y pruebas en el Acelerador Agrícola y en parcelas piloto, lo que permite ajustar parámetros y garantizar que las interfaces sean comprensibles y útiles para agricultores con distintos niveles de familiaridad con la agricultura digital. En una segunda etapa, el equipo prevé incorporar modelos de inteligencia artificial aplicada a la agricultura para optimizar la toma de decisiones —por ejemplo, recomendaciones de riego basadas en patrones climáticos históricos y pronósticos meteorológicos— e integrar tecnología de blockchain agrícola para asegurar la trazabilidad de los cultivos desde la siembra hasta la comercialización.
La Dra. Lídice Vaillán, directora del Laboratorio de Investigaciones Fotovoltaicas, insistió en uno de los desafíos menos visibles pero esenciales del proyecto: seleccionar los sensores adecuados considerando prestaciones técnicas, costos, alcance y, especialmente, las condiciones existentes en materia de dispositivos electrónicos en Cuba. Innovar en este contexto implica enfrentar retos técnicos, económicos y logísticos superiores a los habituales, y el equipo de Fincas Digitales ha decidido convertir estas dificultades en evidencia de su capacidad innovadora y en argumento central para el desarrollo de tecnología endógena adaptada a la realidad nacional.
El MSc. Magdiel Vicet Morejón presentó además una infraestructura inalámbrica concebida para garantizar una comunicación robusta, flexible y escalable entre los distintos componentes del sistema, diseñada para acompañar futuras etapas de crecimiento y replicabilidad del proyecto. Cada nodo del sistema funciona de manera autónoma con batería propia, en coherencia con los principios de autonomía tecnológica y resiliencia que orientan Fincas Digitales.
Tecnología endógena: innovar desde Cuba
Fincas Digitales se asienta sobre una idea estratégica: reducir la dependencia tecnológica externa mediante el desarrollo de tecnología endógena, es decir, soluciones diseñadas desde Cuba, con criterios de adaptación al contexto local, disponibilidad de recursos nacionales, sostenibilidad, autonomía tecnológica y apropiación social del conocimiento. Sensores, nodos de comunicación, sistemas de riego inteligente y casas de cultivo agroecológicas no se conciben como “equipos importados”, sino como modelos tecnológicos que nacen de la experiencia cubana y que se construyen para funcionar en las condiciones reales del país.
La Dra. C. Annia Hernández, explicó la articulación entre investigación, experimentación, validación y escalamiento de soluciones. Aportó una lectura amplia de la innovación agrícola generada en el proyecto, destacando tanto la dimensión tecnológica como la necesidad de construir nuevas regulaciones inexistentes que permitan certificar, escalar y proteger las soluciones desarrolladas junto a empresas estatales y otros actores del sistema de ciencia y técnica.
Tal como subrayó Hernández Rodríguez, la metodología de Fincas Digitales se basa en ciclos iterativos: desarrollo de soluciones, implementación piloto, evaluación rigurosa, mejora y escalamiento progresivo. De este modo se disminuyen riesgos, se protege la inversión y se garantiza la viabilidad técnica, social y económica de cada tecnología antes de pensar en su generalización. Vista Hermosa, el Acelerador Agrícola y otros sitios de experimentación funcionan como laboratorios territoriales donde se ensayan modelos de agricultura inteligente y agroecología que luego podrán replicarse en otras fincas y municipios del país.
Productores, investigadores y cooperación internacional
Uno de los mensajes centrales enfatizados por Vaillán durante el intercambio con la delegación del CAI fue que Fincas Digitales solo es posible gracias a la articulación de múltiples disciplinas y actores. Ingenieros, especialistas en automatización, agrónomos, investigadores, juristas, economistas, sociólogos, productores, instituciones públicas y organismos internacionales participan de manera integrada, construyendo soluciones que no se reducen al plano técnico, sino que incorporan regulación, viabilidad económica, impacto social y sostenibilidad ambiental. La cooperación entre academia, productores e instituciones se presenta así como uno de los principales resultados del proyecto, más allá de cada prototipo tecnológico específico.
Durante el intercambio se insistió en que ninguna de estas innovaciones tendría sentido si los productores fueran concebidos como receptores pasivos de tecnología. Al contrario, la estrategia del proyecto ha sido estimular su creatividad y su capacidad para diseñar soluciones propias. En Fincas Digitales, los agricultores dialogan con investigadores, identifican problemas concretos de manejo del agua, control de plagas u organización del trabajo, proponen alternativas, validan tecnologías en condiciones reales y contribuyen a generar conocimiento que se incorpora al diseño de nuevas versiones de los sistemas. Este enfoque de innovación social coloca a los productores como protagonistas de la transformación digital del campo.
InCuba, programa de incubación de proyectos de innovación, ha sido un aliado estratégico para Fincas Digitales, especialmente en la X Ronda de incubación, donde se priorizaron proyectos que integran tecnologías digitales, automatización, eficiencia energética y soluciones con impacto ambiental y social positivo. Los equipos seleccionados han accedido a mentorías especializadas, talleres prácticos, acompañamiento en el desarrollo de modelos de negocio, espacios de coworking y oportunidades de financiamiento, con el objetivo de convertir prototipos en servicios y productos de agricultura inteligente y agricultura digital económicamente viables.
La Lic. Camila Fernández Gumá, coordinadora del programa de incubación InCuba, explicó que el equipo de economistas prevé integrar variables técnicas, económicas y sociales, porque en las condiciones actuales de Cuba no basta con que una tecnología funcione: debe ser económicamente sostenible para productores y cooperativas. Sistemas que ahorran agua pero encarecen insumos, o infraestructuras digitales difíciles de mantener, no serán escalables. Por ello, el trabajo del equipo económico y jurídico, en articulación con la MSc. Arlem Perdomo, directora jurídica de la Fundación Universitaria de Innovación y Desarrollo, es tan importante como el desarrollo de sensores inteligentes o algoritmos: se trata de construir marcos jurídicos sólidos, estructuras de costos realistas y modelos de servicio que permitan que la innovación tecnológica en Cuba sea sostenible y escalable en el tiempo.
La MSc. Vilma Hidalgo, directora general de la Fundación Universitaria de Innovación y Desarrollo y coordinadora del proyecto, ha defendido en distintos espacios que la innovación impulsada desde la Universidad de La Habana se basa en la articulación de saberes y capacidades diversas, y en una cultura organizacional que favorece la cohesión del equipo y la búsqueda de soluciones endógenas. Durante la visita, enfatizó que Fincas Digitales solo es posible gracias a la integración de disciplinas y actores en línea con la visión de la Fundación como interfaz de innovación entre academia y sector productivo, capaz de generar soluciones propias y transferibles para la agricultura sostenible.
Vista Hermosa: la innovación puesta en práctica
La segunda parte de la visita llevó a la delegación hasta la finca agroecológica Vista Hermosa, en el municipio de Guanabacoa, seleccionada como uno de los sitios piloto para la digitalización de áreas rurales dentro de iniciativas impulsadas en coordinación con la FAO y la Fundación Universitaria de Innovación y Desarrollo. Allí, Fernández pudo observar directamente la implementación de sistemas de riego inteligente, casas de cultivo con energía fotovoltaica, redes de sensores y plataformas de monitoreo que traducen los conceptos expuestos en el Acelerador Agrícola en prácticas concretas de agricultura digital y agroecología.
Vista Hermosa encarna la lógica de Fincas Digitales como espacio donde convergen investigación, experimentación, innovación y transferencia tecnológica: es una finca productiva, pero también un laboratorio territorial donde se construyen, ajustan y validan modelos replicables para otros productores y comunidades rurales del país. Los sistemas de sensorización, las casas de cultivo agroecológicas y las infraestructuras de energía renovable muestran que la transformación digital del campo puede hacerse desde la agroecología y la agricultura sostenible, sin desvincular la tecnología de las realidades sociales y ambientales del entorno.
Durante el recorrido, la delegación del CAI dialogó con el equipo de la finca y con los investigadores responsables de los sistemas de agricultura inteligente, constatando que la cooperación internacional no se limita al financiamiento, sino que se expresa en acompañamiento técnico, construcción conjunta de capacidades y respaldo a un enfoque de innovación agrícola que coloca a las personas y a los territorios en el centro de las decisiones.
Una visión para el futuro
Al cierre de la visita, Fernández agradeció el nivel de detalle de las explicaciones recibidas y destacó la calidad técnica alcanzada por el proyecto, la importancia de los resultados obtenidos y el cumplimiento de las metas previstas, subrayando que la cohesión del grupo constituye un ejemplo de trabajo colectivo en un proyecto de elevada complejidad. Su evaluación confirma que Fincas Digitales se ha consolidado como una referencia en innovación agrícola y agricultura digital en Cuba, capaz de dialogar de tú a tú con agendas internacionales de agroecología y cooperación.
De cara al futuro, Fincas Digitales aspira a consolidar su enfoque de escalamiento progresivo: las tecnologías probadas en el Acelerador Agrícola y en fincas piloto como Vista Hermosa se ajustarán para ser transferidas a otras fincas y territorios de Cuba, en articulación con mecanismos nacionales de financiamiento a la innovación y con programas internacionales de apoyo a la agricultura sostenible. En este camino, la combinación de sensores inteligentes, inteligencia artificial aplicada a la agricultura, blockchain agrícola, agroecología y tecnología endógena ofrece una base sólida para avanzar hacia una transformación digital del campo que no pierde de vista que el conocimiento nace, ante todo, del diálogo creativo con quienes producen la tierra.
