Patente UH en India impulsa innovación biomédica
Una patente de la Universidad de La Habana abre camino en la India para la biomédica colaborativa La ciencia universitaria no siempre llega al público en forma de un objeto visible. A veces comienza en un laboratorio, toma forma en una técnica y madura durante años hasta convertirse en un derecho de propiedad intelectual capaz de abrir puertas en otros países. Ese es el trayecto que acaba de avanzar una invención desarrollada por la Facultad de Química de la Universidad de La Habana, junto a la Universidad Charité y la empresa alemana WIWEX GmbH. La Oficina de Propiedad Intelectual de la India concedió el registro de la patente Procedimiento para obtener mallas de nano y micro fibras de policianoacrilato de n-butilo para aplicaciones biomédicas. La decisión suma a la India a los territorios donde esta tecnología ya cuenta con protección: Cuba, México y Corea del Sur. Una malla para acompañar la vida La invención propone un procedimiento para obtener mallas de nano y microfibras basadas en policianoacrilato de n-butilo, un material con potencial para responder a desafíos concretos de la medicina contemporánea. Sus aplicaciones incluyen la regeneración de tejidos, los implantes maxilofaciales y el crecimiento de células in vitro. Detrás de esa formulación técnica hay una idea esencial: crear estructuras que puedan contribuir a reparar, sostener o estudiar tejidos. En la medicina regenerativa, el material importa tanto como el modo en que se organiza. La arquitectura microscópica de estas mallas puede convertirse en un soporte para que las células crezcan y encuentren condiciones más favorables para su desarrollo. El valor de este resultado no está solo en una molécula o en un procedimiento de fabricación. Está en la posibilidad de transformar conocimiento químico en una plataforma con usos biomédicos, farmacéuticos y comerciales. India como horizonte estratégico La concesión en la India tiene un peso especial. El país ocupa un lugar central en la producción farmacéutica mundial y reúne capacidades industriales, científicas y empresariales que pueden resultar decisivas para llevar tecnologías de laboratorio hacia soluciones disponibles en el mercado. Una patente no garantiza por sí sola que una invención se convierta en producto. Sí crea las condiciones para negociar, licenciar, atraer socios y proteger la inversión necesaria para continuar su desarrollo. El nuevo registro otorga a sus titulares derechos exclusivos en el territorio, una herramienta indispensable para explorar oportunidades de negocio y explotación comercial. Para la Universidad de La Habana, la noticia también confirma que la internacionalización de la ciencia no depende únicamente de publicar resultados. Requiere protegerlos, encontrar aliados y sostener una visión capaz de acompañar la investigación cuando abandona el laboratorio y enfrenta las exigencias de la innovación. Una alianza que sostiene el proceso La patente es fruto de una colaboración entre Cuba y Alemania que une saberes académicos, experiencia clínica y proyección empresarial. La Facultad de Química de la Universidad de La Habana, la Universidad Charité y WIWEX GmbH han participado en un proceso donde el conocimiento circula entre instituciones, disciplinas y países. La Fundación Universitaria de Innovación y Desarrollo de la Universidad de La Habana ha acompañado esta invención desde sus primeros pasos y continúa trabajando para acercarla a una fase comercializable. Ese tránsito suele ser largo: exige validaciones, escalamiento, protección jurídica, gestión de alianzas y una lectura precisa de las necesidades del mercado. En ese recorrido, la Fundación actúa como puente entre la investigación y la posibilidad de que sus resultados encuentren un destino fuera de la academia. No se trata de acelerar artificialmente los tiempos de la ciencia, sino de evitar que una solución con potencial permanezca detenida antes de llegar a quienes podrían necesitarla. Inventores y patrimonio científico La concesión reconoce el trabajo colectivo, pero también lleva nombres propios. Entre los inventores destacan el Dr. C. Rubén Álvarez Brito y Yaquelin Ramos Carriles, de la Facultad de Química de la Universidad de La Habana, junto a los equipos e instituciones que han sostenido esta alianza científica internacional. Cada patente concedida amplía el patrimonio intangible de la Universidad de La Habana. Es un activo que protege una capacidad creadora, fortalece su posición en futuras negociaciones y demuestra que la investigación cubana puede participar en escenarios internacionales de alta exigencia tecnológica. La nueva protección en la India no es el final de una historia. Es una señal de que una idea nacida de la colaboración entre investigadores cubanos y alemanes ha ganado terreno para seguir avanzando hacia la medicina, la industria y la sociedad. Loading PDF… Error loading PDF. Please check the URL or file.
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