La Dra. Helen Yaffe y un claustro internacional dejaron una conversación viva sobre Cuba

La profesora británica Dra. Helen Yaffe, reconocida internacionalmente por sus investigaciones sobre Cuba y el internacionalismo médico cubano, encabezó un curso de verano celebrado del 13 al 17 de julio de 2026 en La Habana. Como parte de la Escuela Internacional de Verano auspiciada por la Fundación Universitaria de Innovación y Desarrollo de la Universidad de La Habana, el encuentro reunió a participantes de más de nueve países en un espacio marcado por el debate académico, la solidaridad y el intercambio de experiencias.

Durante varias jornadas, estudiantes, investigadores y profesionales procedentes de Estados Unidos, Canadá, Suecia, Suiza, Escocia, Australia, Portugal, Turquía y México compartieron reflexiones sobre economía política, salud, ecología y desarrollo social, acompañados por un claustro internacional y cubano.

Más que una sucesión de conferencias, el encuentro se convirtió en un laboratorio de ideas donde las preguntas ocuparon un lugar central y donde Cuba fue analizada como una experiencia viva, capaz de dialogar con algunos de los desafíos más relevantes del mundo contemporáneo.

Participantes de nueve países dialogan sobre Cuba

La diversidad de procedencias fue uno de los rasgos más visibles del encuentro, pero la fuerza mayor estuvo en el claustro que articuló las sesiones y sostuvo el debate. Hubo participantes de Estados Unidos, Canadá, Suecia, Suiza, Escocia, Australia, Portugal, Turquía y México, una combinación que amplió el alcance de los intercambios y dio al curso una dimensión marcadamente internacional.

Esa pluralidad no se limitó a una lista de países. Se expresó en las preguntas, en las lecturas sobre Cuba, en la forma de discutir los temas y en las referencias que cada participante trajo consigo. En un contexto así, el aula dejó de ser un lugar de transmisión para convertirse en un espacio de negociación intelectual, donde cada intervención sumó una capa nueva a la discusión.

La experiencia confirmó que los encuentros académicos más valiosos no siempre son los que buscan consenso inmediato, sino los que permiten sostener diferencias con serenidad. En este caso, la variedad de contextos culturales y políticos hizo más compleja la conversación, pero también más rica y más honesta.

El debate como herramienta de aprendizaje

Uno de los elementos más reiterados por quienes vivieron el curso fue la presencia de debates críticos en torno a los temas analizados. Lejos de una dinámica lineal o cerrada, el intercambio se desarrolló con preguntas, matices y observaciones que obligaron a repensar ideas y a profundizar en los argumentos.

Entre los temas abordados destacaron las transformaciones económicas en Cuba, las experiencias de solidaridad internacional, los desafíos de la sostenibilidad, la salud pública y las relaciones internacionales. Las sesiones estuvieron marcadas por una activa participación del público, que convirtió cada conferencia en un espacio de intercambio y reflexión colectiva.

Esa crítica no se manifestó como confrontación vacía, sino como una herramienta de comprensión. Hubo desacuerdos, por supuesto, pero estuvieron atravesados por el respeto y por una disposición genuina a escuchar. En tiempos en que el debate público suele reducirse a consignas rápidas, esa forma de interlocución resultó especialmente valiosa.

La experiencia permitió ver que el conocimiento no aparece terminado, sino que se construye en relación con otros. Cada respuesta abrió nuevas dudas, y cada duda condujo a otra búsqueda. Esa es una de las virtudes más sólidas de un curso de este tipo, no cerrar una discusión, sino dejarla fértil.

Un claustro internacional comprometido con el intercambio

El curso también dejó una idea clara sobre el valor del trabajo colectivo. La comunicación no fue unidireccional, sino un diálogo intercultural donde participaron voces distintas y donde la objetividad no se vio reñida con los matices políticos presentes en la discusión. Al contrario, esos matices dieron profundidad a lo discutido y evitaron cualquier simplificación.

En esa dinámica, la comunidad internacional reunida en el curso mostró una solidaridad que fue más allá de la cortesía académica. Se trató de una solidaridad pensada, argumentada y sentida, una forma de acompañamiento que convivió con observaciones críticas y con debates de fondo. Ese equilibrio entre rigor y cercanía dio al encuentro un tono particular.

La experiencia también recordó que la universidad sigue siendo un lugar donde se ensayan formas de relación distintas a las habituales. Cuando el intercambio se hace desde la escucha y no desde la imposición, el aula puede transformarse en un espacio donde las ideas se afinan y las diferencias no rompen el diálogo.

Cuba en el centro de los debates contemporáneos

El curso tuvo a Cuba como centro de gravitación, pero no como límite. Más bien funcionó como un punto de encuentro desde el cual se proyectaron preguntas sobre economía política, salud, ecología, solidaridad internacional y desarrollo social. Esa amplitud temática permitió abordar el país desde una perspectiva compleja, en la que historia, política y experiencia concreta aparecieron entrelazadas.

La referencia a Cuba también organizó un modo de discutir el presente. Los temas tratados no quedaron encerrados en una lectura local, sino que sirvieron para pensar procesos más amplios, como la relación entre Estado y mercado, el acceso a la salud, la sostenibilidad ecológica o las redes internacionales de apoyo y colaboración. En ese sentido, el curso miró a Cuba y, al mismo tiempo, miró desde Cuba hacia el mundo.

Ese gesto es importante porque evita reducir la isla a un objeto de estudio externo. Aquí Cuba apareció como experiencia viva, como lugar de pensamiento y como interlocutora de debates globales. Esa perspectiva elevó la densidad del intercambio y dio al curso un carácter más abierto, más contemporáneo y más útil para quienes buscan comprender procesos sociales complejos.

La presencia de la Dra. Helen Yaffe aportó una dimensión especial al curso. Sus investigaciones sobre la historia reciente de Cuba y su trabajo sobre las brigadas médicas internacionalistas han contribuido a ampliar la comprensión de la realidad cubana en ámbitos académicos de distintos países, convirtiéndola en una de las voces más reconocidas en el estudio contemporáneo de la isla.

Un curso que deja una conversación abierta

El curso coordinado por la Dra. Helen Yaffe confirmó el valor de la universidad como espacio de encuentro entre culturas, saberes y experiencias. Más allá de los contenidos impartidos, dejó una comunidad académica fortalecida y una conversación que continuará más allá de las aulas.

La diversidad de voces reunidas en La Habana recordó que el pensamiento crítico y el diálogo siguen siendo herramientas esenciales para comprender el presente y construir el futuro. En un contexto internacional cada vez más complejo, iniciativas como esta reafirman el papel de la Universidad de La Habana como un puente para el intercambio académico y la cooperación entre pueblos.

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